miércoles 9 de septiembre de 2009

Cuéntame un cuento, anda.

Se llamaba Angustias, aunque su nombre no era indicativo de su carácter, ya que era una de las mujeres más vivaces y alegres que he conocido nunca. Eso sí, de vez en cuando padecía ciertos dolores de tripa que, en los casos más graves, provocaban una sonoras ventosidades que siempre serán recordadas por todos los vecinos del pueblo, aunque nunca nadie sabrá decir se se debían a la herencia nominal o a su gran afición por la coliflor y la fabada asturiana.
Angustias nunca odió su nombre. De pequeña, todos la llamaban cariñosamente "Angus" y más tarde, cuando conoció a su marido, acabó siendo "Gusi", pero sólo en los momentos de intimidad, cuando Manuel, que así se llamaba el caballero en cuestión, gustaba de mordisquearle los dedos de los pies, mientras repetía de una forma tierna e infantil, dicho apelativo. En las ocasiones importantes, solían llamarla Doña Angustias o Señora de Vidal, y en los ratos más tristes, su nombre simplemente sonaba como un suspiro.
Siendo bien pequeñita, ya gustaba de leer cualquier palabra que le pusieran delante. Su pasión era tal, que sonreía al ver desde el cartel de una calle a las esquelas del periódico, afición que mantuvo hasta el momento de su muerte, quién sabe si por amor a la lectura, por el miedo o por nostalgia. Y es precisamente de ese momento, del que yo les vengo a hablar.
Cuando Angustias ya estaba mayor, sufrió un golpe de calor que la dejó inconsciente, lo que provocó una caída histórica en la fuente de nuestro pueblo. Todos los vecinos se enteraron por lo que, entre preocupados y deseosos de saber, fueron visitando la casa de Angustias para comprobar su estado, y no exajero si digo que por su habitación pasaron tanto el pastor como el farmacéutico.
Pocos días después del incidente, el médico anunció que no había curación para tal impacto. Así pues, sólo quedaba esperar que la moribunda fuera abandonando la vida poco a poco. La noticia nos afectó a todos. Aunque yo sólo era una niña, le tenía mucho cariño a la mujer, pues siempre había sido amable conmigo y al final, en pueblos tan pequeños, casi todos son como parte de la familia. Por esta razón, día tras día, fueron todos los habitantes de Miraverde Alto, que así se llama mi pueblo, a despedirse de Angustias.
Cuando llegaban a su lecho, apenados, todos preguntaban lo mismo:
- Angustias, ¿puedo hacer algo por ti?
Y ella siempre respondía lo mismo:
- Cuéntame un cuento, anda.

Y así es como empieza mi historia.




jueves 16 de julio de 2009

Verano al Sol


Me apetece soledad, paseos, fotos, discos bonitos, playa, noche.
Me apetece gente, risas, compartir, evadirme, olvidarme, relajarme.
Me apetece volver con más ganas, con más ideas, sabiendo que esto es lo que quiero.
Me apetece andar descalza, levantarme tarde, que Neo me despierte.
Me apetece perderme para encontrarme.
Me apetecería aclarme, aclararnos. Abrazos y suerte.

Y me pongo nerviosa de todo.
Verano al sol.

martes 7 de julio de 2009

No lean esto, por dioh!


Hay días tontos. Sí, una se siente tonta, piensa que todo el mundo es tonto, el tiempo está tonto, las cosas que pasan son tontas y las que no pasan son más tontas todavía.
Me gustaría decir que hoy no es un día de esos, pero mentiría y estoy en proceso de crecimiento emocional y personal, por lo tanto, no puedo permitirme lujos como mentirme a mi misma. Quizá el lector (en singular) que está al otro lado pregunte: ¿Y cuándo dejamos de crecer emocional y/o personalmente? ¿Acaso dejamos de hacer eso en algún momento de la vida?. Yo le respondería que, bajo mi punto de vista, no dejamos de hacerlo, pero que me puedo permitir el lujo y la autocomplacencia de excusarme bajo ciertos argumentos insulsos porque, recuerda querido lector: es un día tonto y no hay que ser muy cuerdo cuando el mundo, mi mundo, está un poco al revés.
Hay gente que dice que esto es por ser mujer y sin embargo, me juego el cuello a que a los chicos también les pasa. Entiéndase chicos como hombres... lenguaje de adultos. Qué mal me sienta cumplir años.
El caso es que el ser humano tiene tendencia a compadecerse de sí mismo, en un tono más coloquial diré que tenemos tendencia a llorar por las esquinas, esperando que alguien se de cuenta, nos abrace, nos consuele y con suerte, algo más. Pero no. La verdad es que no hay nadie que te abrace y te consuele, así en términos generales. Ese "algo más" puede ser más accesible, lo malo es que no tiene sentido cuando uno se siente un poco vacío. Cuando abrazas el aire o anhelas un poco de algo o de nada. Simplemente anhelas.
Porque hay tardes solitarias, días solitarios y sobre todo, noches solitarias. Y uno se da cuenta de eso en los días sin sentido. Normalmente, cuando tienes mucho tiempo para pensar.
Bendita ignorancia...
Total, que aquí estoy, escuchando a Calamaro (ey! podría caer más bajo!), bebiendo una cerveza de lata y con la necesidad impetuosa de escribir y no parar de escribir. Cosas que pasan...
Por ejemplo, cuando viajo en tren. Siempre que me voy necesito escribir. El vagón, los raíles, son realmente inspiradores. Aunque igual es por si el tren se estrella y encuentran mis restos junto a una libreta marchita donde hay un montón de palabras aparentemente vacías, probablemente más que típicas, pero que escribí yo antes de morir. Romántica a más no poder.
Y luego jugamos a hacernos los duros. Sí, sí, todos. Pero en el fondo nos morimos porque se mueran por nosotros. Nos morimos por vivir tórridas historias de amor, desengaños. Vivir intensamente, aunque duela.
Una cosa tengo clara: sentada aquí, no.
Ajam.
Es que es mi día tonto... y como suena:
"estoy cansándome de esperar, pero igual no tengo a dónde ir".

Cambio y corto.

martes 16 de junio de 2009

Asfalto mojado

Llovió todo el día y a pesar de eso, sigue haciendo un calor de muerte. Pensé que refrescaría y que podríamos disfrutar un poco más de la primavera, pero el verano amenaza con sus rayos y sus vendavales desérticos. Olas de calor.
A veces me da igual. Me da igual ir o venir, que me echen, que me griten, que me sonrían... aunque últimamente tengo una pequeña esperanza.
Normalmente las pequeñas esperanzas esconden detrás grandes miedos, o quizás se esconden tras ellos, aún no lo sé muy bien. El caso es que, a menudo vuelve el nudo en el estómago y no consigo distinguir el sentimiento que lo causa, pero sea lo que sea está bien, porque indica que estoy viva y eso no siempre está claro.
Hay días grises, como hoy, en los que todos los rostros están apagados y todas las palabras suenan huecas. En los que el deseo y el instinto permanecen en un duermevela que quizá termine al llegar la noche o quizá continúe hasta el día siguiente. Si sale el sol, probablemente despierten, si no...
Y entonces sólo pienso: grítame fuerte, abrázame fuerte. Sólo pienso fuerte. Pero hablo bajito y nadie me suele oír. Todo esto me pasa porque tengo ganas de escribir, tengo ganas de ver-te, de beber-te y de morder-te, aunque no entienda muy bien a mis ganas. Eso funciona solo. Como el respirar.
Y respiro profundo el olor a asfalto mojado, que con este bochorno no sienta igual de bien como cuando el frío hace temblar todo el cuerpo. Sin embargo se agradece la lluvia, los bajos de los pantalones mojados, los paraguas rotos y la música triste que al caminar, se desliza por el asfalto nota tras nota tras baldosa tras nada.

lunes 15 de junio de 2009

10x15


Además del formato más utilizado a la hora de revelar nuestros carretes, 10x15 es un fanzine fotográfico relativamente reciente, si no me equivoco, más o menos lleva en activo desde febrero.
Sus creadores lo consideran un antídoto contra el aburrimiento. A mi, me parece de un gusto exquisito y con un gran interés para los aficionados a la foto, donde descubrir nuevos talentos y diferentes posibilidades de la cámara, ya que participa gente diversa de todo el mundo (desde Madrid a Nueva Zelanda).
Se actualiza mensualmente y cada edición tiene una temática diferente. Este mes, toca piscina... ya estoy deseando ver con qué nos sorprenden el mes que viene "I (L) Bambini". 
Muy recomendable.

miércoles 10 de junio de 2009

Barbas


Cuando lo he visto he flipado, no sólo por las barbas, sino por lo chulas que están las fotos.Se ve que en Alaska se aburren y claro, que teniendo oportunidad de fotografiar cosas así...

martes 19 de mayo de 2009

Escribir, Leer, Escuchar


Hace poco leí un artículo en un blog de Anuncios.com (ahora no recuerdo de quién), en el que se hablaba de que al paso que vamos, el trabajo de copy, acá redactor creativo, cada vez tiene menos sentido. ¿Por qué? Porque la gente no lee. Y es que da igual que sea un texto de dos líneas o una página entera. Ni una palabra: cansa. Leer se ha convertido en un esfuerzo, dejando de ser un placer. Además, si podemos ver un concepto con una imagen, ¿para qué vamos a escribir sobre ello? ¿Es necesario buscar la "coña", el guiño o el intríngulis? Parece ser que no.
Y lo más preocupante, obviando las faltas de ortografía, es que la pérdida de interés por la lectura viene acompañada por una deficiencia auditiva, o lo que viene a ser: aquí no escucha ni Dios. Nos interrumpimos constantemente, nos gritamos y nos faltamos al respecto de la manera más burda y con total impunidad. Egos que vienen y van imponiéndose como protagonistas en las conversaciones. ¿Diálogos? ¿Cómo era eso? En la era de la información, cada vez nos informamos menos.
Yo  me pregunto si será porque cada vez somos más individualistas y lo único que nos interesa es mirarnos el ombligo, si será por el estrés o simplemente nos volvemos gilipollas. Desde la publicidad hasta el flirteo, sólo valen las cosas directas. No intentes que el otro piense, que se detenga interpretando un par de líneas. Antes se cansará y perderá el interés.
Increíble. A dónde vamos a llegar...