jueves, 7 de abril de 2011

Sentido del humor

Creo que si hay algo que falla en el mundillo moderno, y cuando digo moderno quiero decir los "modernos malasañeros", los "modernos lavapieseros", los "modernos latineros", artistillas, creativos y demás, es el sentido del humor. Pero no sentido del humor para reírse de los chistes o bromas ingeniosas, ni para ser sarcásticos o irónicos con los demás (que también). Más bien lo que les falla es la capacidad para reírse de uno mismo.

Si bien es cierto que La hora Chanante rompió esquemas propiciando la risa a través de la autocrítica y la hipérbole de uno mismo; esto no se extiende tanto al resto de la ciudadanía que, habiendo encontrado un lugar común de humor, prefiere seguir riéndose de los albaceteños y los murcianos, en lugar de mirar hacia dentro y encontrar esas características tan irrisorias que cada uno llevamos dentro.

Por eso ayer, viendo el portfolio de Aaron Nace, me sorprendí tanto. Primero me atrajeron sus fotos conceptuales, su idea de belleza que recoge mujeres extrañas y ensangrentadas, y sus poco convencionales imágenes comerciales. Cuando vi que además, tenía una sección de autorretrato me acordé de mi post anterior, sin embargo lo que él hace no tiene prácticamente nada que ver con lo que yo decía. Este tipo es un payaso, además de muy buen fotógrafo.Se ríe de sí mismo de múltiples formas y siempre mostrando una alta calidad visual, cuidando los retoques y los detalles. Sin duda, hacen falta más artistas de este tipo y menos ególatras descreídos de sí mismos.


viernes, 1 de abril de 2011

El frío.

Llega la primavera y con ella el calor, tan presente en este país que es España.
Ahora, las calles se llenan de mangas cortas, de escotes y de pantorrillas peludas. Si sacas la cámara y sales a pasear, podrás encontrar a señoras abanicándose, a jóvenes en los bancos de los parques que beben, charlan y se besan. Podrás capturar los últimos rayos de sol en un atardecer casi veraniego y con todo esto reunido, quizá consigas hacer llegar a la persona que está al otro lado de tu pantalla, un poquito de ese calor que te abraza.


Pero el frío es diferente. No hace falta que nieve o que llevemos jerseys de cuello alto. El frío está en una habitación vacía, en una mirada perdida. Y aunque no sea necesario hacerlo explícito, en ocasiones puede ayudar a sorprender al espectador.

En esta serie de Mikko Lagerstedt hay nieve y soledad. Hay paisajes y sol de invierno. Luces nocturnas, cables, árboles que parecen sacados de una maqueta. Finlandia, supongo, es así. Porque si investigas un poco más y visitas su portfolio, encuentras naturaleza en estado puro, con sus verdes y sus morados, en paletas que más que fotografías acaban siendo puras ilustraciones.

lunes, 21 de marzo de 2011

Un trocito de Kentucky


Una de las cosas que me encantan de Madrid es que cada día puedes descubrir algo nuevo sólo con darte un paseo. Hace unos meses, caminando por el barrio de las letras, vimos una pizarra que rezaba:
"Irish Music Jam Session, viernes y domingos de 20.00h a 23.00h". 
Siempre he sentido una extraña atracción por lo irlandés y me producía mucha curiosidad ver una jam session de música folk. Sin embargo, tuvo que pasar el tiempo hasta que finalmente se alinearon los astros y pude ir a ver qué tal estaba aquello.

Cuando llegué ya sabía que el espectáculo había cambiado y que, el lugar que antes ocupaba el folklore irlandés había sido reemplazado por los sonidos americanos. Concretamente, aquel domingo prometía un espectáculo de Bluegrass y por supuesto, fue una grata sorpresa.

La Taberna Elisa (o de "la Elisa") es un lugar pequeñito. Por su nombre y apariencia externa sería difícil distinguirla de cualquier bar español. Cuando entras te das cuenta de que, efectivamente, cumple todos los requisitos del típico pub irlandés: la madera, las luces, la barra, la Guinness colmando los rincones con banderillas y, por supuesto, buenas pintas. El escenario es pequeñito, tanto que la mitad de músicos que acuden a estas jams acaban mezclándose con el público, acto que da un toque aún más cercano a este espectáculo entrañable. Banjos, guitarras, violín e incluso una tuba, acompañan voces melódicas que recrean típicas y no tan conocidas canciones de bluegrass. Además, todos están dispuestos a ofrecerte un instrumento y dejar que les acompañes.

A nosotros nos dieron la letra de una canción para que les acompañáramos y nos comentaron que están en Facebook y en Spotify. Si tocas algún instrumento y te gusta el folk americano, sin duda, es una buena forma de pasar la tarde-noche del domingo.

Podéis ver más fotos en flickr.

martes, 15 de marzo de 2011

Autorretrato

Tengo un par de amigos fotógrafos y conozco a otros tantos que también lo son o al menos lo intentan. A algunos les sigo la pista desde hace mucho, desde que internet se convirtió en lo que hoy es: un expositor de imágenes tomadas por aficionados con mejor o peor acierto. Y todos y cada uno de ellos tienen una cosa en común, sean de Cuenca o de Perín.

Si hay algo que podremos encontrar en todo portfolio, en cualquier proyecto de este mar de fotos que copa la red, son los autorretratos. Supongo que algunos fueron al Mierdamark, vieron una reflex en oferta, la compraron y una vez en casa pensaron: "ahora que tengo una cámara... ¿qué hago?"; y como lo más cercano que tenemos es nuestra cara, empezaron por ahí. De las fotos de "pies" hablamos otro día.

También imagino que, en la búsqueda de un "Yo" más satisfactorio que el que nos devuelve el espejo cada día, muchos y muchas empezaron a jugar con las luces y las sombras, con las muecas y las poses, dando lugar a una cantidad de autoimágenes en la que la media de belleza mundial se eleva al cubo o más.

Quizá también, y por no ser malpensada, existen unos pocos que lo que buscan es encontrarse, bonitos o feos. Saber quiénes son. Ver las huellas que el tiempo deja en su rostro. Abrirse al dolor y a la alegría y conocerse en cualquier caso. Sé de grandes artistas que han hecho esto y, lo más triste de mi cabeza, es que apenas puedo recordar el nombre de uno (refiriéndome a fotógrafos, por supuesto, que pintores ya indagaron en este género desde hace muchos siglos). De lo que sí me acuerdo, es de un vídeo de Alberto García-Álix, que encontré hace poco y que responde a esta cuestión.


viernes, 4 de marzo de 2011

Los secretos de Australia

Si hace unas semanas rendía tributo a Suecia, hoy tengo que reivindicar el lugar que merece Australia como cuna de cosas bonitas.

Dándole el repaso habitual al blog de Katie, me preguntaba en qué lugar vive esta señorita para tener tan a mano esos paisajes, casitas y rincones, en general, tan entrañables. La chica es de Dublín, vale, pero actualmente reside en Sydney. Un punto para Australia.

Sigo navegando por Secret Garden y me atrapa totalmente una imagen: entre un oscuro suelo cubierto de ramas secas, yace un cuerpo pálido, delicado, en un escorzo imposible que contrasta la dureza del entorno con la sensibilidad humana. ¿Qué esto? - me pregunto - ¿De dónde viene?. Y efectivamente, la autora (como no) es una muchacha procedente de Melbourne llamada Jessica Tremp. Si dais un paseo por su portfolio, descubriréis una variedad de imágenes que nadan entre el surrealismo y un mundo onírico ideado por Tremp. Sin embargo, visitando su blog comprobaréis que no se limita a la fotografía artística, sino que también tira de bodas, eso sí, intentando salvarse de los convencionalismos, cosa que no siempre consigue. En cualquier caso, merece la pena ver su trabajo y ver las cosas desde su punto de vista.

Y si hablamos de Melbourne, no podemos olvidar el tema musical, teniendo en cuenta un grupo que acaba de sacar nuevo disco, que dentro de poco visitará Madrid y que últimamente está por todas partes. Os dejo con su último vídeo:

lunes, 10 de enero de 2011

Trampas.

Hacer trampas es legítimo. Si no te pillan, claro. Si haces trampas y te pillan nunca te volverán a mirar igual. Todos pensarán que no eres de fiar, que no se puede hacer nada contigo y dejarán de llamarte para jugar al póker, al “pistionary” o a las canicas.

A lo largo de estos años, he conocido a gente que piensa que retocar una foto es como hacer trampas. Supongamos que ser un buen fotógrafo sólo consiste en acertar con el encuadre, en encontrar ese instante decisivo, y que cualquier cosa que se aleje de eso no es profesional. Yo discrepo.

Para mí, el retoque es un arte en sí. Conocer los niveles, las luces… manipular los originales y llevar a un nivel superior una imagen. Llevarla al lugar donde la fotografía se funde con la pintura y se entremezclan para darnos un resultado extraordinariamente bello.

Vale, a veces me excedo con los calificativos, pero hoy quiero dar a conocer a un fotógrafo asentado en Baltimore que ama, que odia, que camina… y que retoca sus fotos, sin llegar al exceso. Quedándose en el punto medio en el que lo irreal llama a la puerta de esta realidad nuestra, a veces tan gris y a veces tan llena decolor. Así lo hace Patrick Joust.

lunes, 20 de diciembre de 2010

El encanto de lo cotidiano

Conseguir “un ojo fotográfico” precisa tiempo, dedicación y mucha, mucha práctica. Salir a tirar fotos al menos una vez a la semana es un propósito útil y relajante, aunque a mi la pereza me lleva ventaja. Sin embargo, escribo para hablar de Suecia y los talentos que exporta.

Perdida entre magazines y blogs, de repente llaman mi atención las imágenes de un fotógrafo que, sin un gran despliegue de efectos, retoques ni demás artificios, consigue mostrarnos los objetos y ambientes cotidianos de una forma atrayente y conciliadora. Ludvig Holtenäs fotografía unas zapatillas, un taburete o una cámara… y se apoya en la luz de Suecia. ¿Puedo hablar de la luz de Suecia sin haber estado allí? Quizá es sólo una impresión, pero la limpieza y los suaves claroscuros me parecen una seña de identidad envidiable que podéis descubrir en el blogde este fotógrafo y diseñador nórdico.

No obstante, la fotografía sueca es sólo una parte del rico material que nos llega del norte de Europa. Hace unos meses se celebró en Madrid un festival llamado “Días Nórdicos” que trajo a grandes grupos del panorama indie actual como José González o Jonhatan Johannson.

No podría cerrar esta entrada sin hablar del gran descubrimiento de este último año: The Tallest Man on Earth. Ese hombre pequeñito, con una voz muy grande. Aunque es difícil hablar de él sin comentar que ha sido comparado con Dylan, hoy prefiero destacar su origen y hacer referencia a sus letras que nos hablan de cerca, que nos muestran la nieve y el frío, y nos calientan con nostalgias cotidianas. El encanto de lo cotidiano una vez más… Los que tuvimos la suerte de verlo el día 1 de diciembre pudimos disfrutar de un trocito de Suecia; y en días lluviosos como los de esta semana, no hay mejor manera de pasar las horas que escuchando su música, sin necesidad de estar rodeados pormuebles de Ikea.

martes, 14 de diciembre de 2010

El día en que todos seremos fotógrafos

Hace mucho, mucho tiempo, las cámaras fotográficas era un privilegio que muy pocos podían permitirse. La gente acudía a fotógrafos callejeros para tener un retrato de familia y así perpetuar de alguna manera ese momento único que, de otra forma, sólo permanecería en sus memorias. Los pintores y artistas gráficos despreciaban a los fotógrafos por servirse de “artilugios poco lícitos para intentar imitar obras de arte y los que menos acceso tenían a la cultura, pensaban que era un instrumento del diablo que podía robarles el alma.

Los tiempos cambian, por suerte o por desgracia, y pensando en que a mi madre le da vergüenza posar para una foto, en ocasiones me llama la atención la naturalidad con que los chavales de 16 años (por decir una edad) se recrean ante cualquier objetivo y lo suben a la red.

Este devenir tecnológico nos lleva de un extremo a otro, pasando en apenas un siglo, de algo muy reducido a un fenómeno de masas. De una forma excluyente de hacer arte a un sobre-exceso de imágenes que cada vez rozan más la perfección. ¿Quién no tiene Photoshop? ¿Quién no descarga en su iPhone programas maravillosos que transforman cualquier captura mediocre en bonitas imágenes? No lo dudo, llegará el día en que cualquiera pueda poner en su currículum el título de “fotógrafo” sin necesidad de haber cursado ningún tipo de estudio al respecto. Restando valor a algo casi mágico.

Pero mientras llega ese día y algunos se siguen resistiendo a autoproclamarse “artistas digitales”, podéis disfrutar de bonitas imágenes y lucirlas en vuestros aparatos casi como verdaderas obras de arte. Al menos, eso es lo que me da la impresión que pretende Tseventy. Y yo me lo creo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Juglares del s.XXI


Aunque parezca un disparate, me atrevo a comparar a un fotógrafo con un juglar.
La cosa es simple: alguien coge una cámara y empieza a disparar; de esos disparos en los que se denota poco espacio para el azar, surgen imágenes especiales, diferentes, unas imágenes que enaltecen lo que captan y que transmiten más de lo que aparentan.

En este caso, hablo de las fotografías de un señor que consigue crear ambientes enloquecedores, sombríos y surrealistas, pero a la vez, inmensamente crudos y reales. Que coloca a la persona como una pequeña parte del paisaje, y aún así, consigue que esa persona siga siendo protagonista, que nos cuente una historia inquietante con su pose, su mirada o la ausencia de ella. Y engrandece el paisaje que le rodea consiguiendo resaltar la belleza del cielo, la tierra y lo que en ella habita.

Por esta capacidad de narrar historias, de entretenernos con colores y sombras a los que fácilmente podríamos poner una banda sonora, os presento a Jeremy Blincoe como un juglar del s.XXI.


miércoles, 7 de julio de 2010

Fotografía de familia


Sinceramente, admiro la constancia y perseveración de aquellos fotógrafos que escogen un tema central para su obra y mantienen durante años una vivencia tan intensa de su trabajo, que llega a ser parte de su vida. En el caso de Doug Dubois, se invierte la situación. Es decir, que Dubois hace de su vida su trabajo, puesto que dedica casi 20 años a retratar situaciones cotidianas en su casa y su familia, obteniendo como resultado una obra cambiante que nos cuenta la historia de 4 personas a las que vemos crecer y envejecer, sufrir y en resumen, vivir. Los encuadres y el color nos ayudan a entender las situaciones. La calidad de la imagen nos transporta en el tiempo. Los ojos de Dubois transmiten y enternecen.
Pero además, si indagamos en el resto de su trabajo, podremos observar la variedad de temáticas y la capacidad de captar detalles en el mundo común, convirtiéndolo en algo irreal gracias a la serialidad y, paradójicamente, por su extrema fidelidad a la realidad.
Inteligencia, perspicacia y corazón en Doug Dubois.

martes, 1 de junio de 2010

Silja Magg

Tengo que reconocer que tengo debilidad por la fotografía de moda y en concreto, por los retratos. Sobre todo me gustan los fotógrafos que recrean atmósferas irreales, cercanas al cuento o la fantasía. Para mi, conseguir reinventarse en cada proyecto o sesión es algo admirable. También es importante la sensibilidad para transmitir, para contarnos historias con solo una imagen.
Desde mi punto de vista, Silja Magg lo consigue... Y si alguien no se lo cree, que lo compruebe aquí.

martes, 4 de mayo de 2010

Matrimonio Moderno



Y así están las cosas. Aunque da igual, porque ya nadie se casa por la iglesia y la verdad, no sé muy bien qué dice el contrato en el juzgado. Lo que está claro es que hay algo más poderoso que el amor y la muerte: Internet. Así que no se molesten en hacer promesas que no podrán cumplir. Abran bien los ojos. Quiéranse y disfrútenlo mientras puedan, o mejor dicho, mientras Facebook lo permita.

martes, 27 de abril de 2010

Imaginario


tierra firme. fracasos.
perras que pasean. engaños.
marañas de ideas descarnadas.
jovencitas desfloradas que fingen.
el triunfo es encontrar la verdad.
como pisar la tierra firme.

sábado, 2 de enero de 2010

Milagros, por favor


Se llamaba Milagros y era una de las mujeres más longevas del pueblo. Andaba costosamente con un bastón de roble, aunque su cabeza estaba demasiado lúcida para su edad. Cuando fue a despedirse de Angustias, ésta le pidió que le contara un cuento, como acostumbraba hacer con todo aquel que se acercaba a visitarla en el lecho de muerte. Así que Milagros, que sabía más historias por vieja que por leída, comenzó a relatarle el origen de su nombre.

"Esta historia empieza antes de que yo naciera. Mi madre, que en paz descanse, tuvo 8 hijos de los cuales ya pocos quedamos vivos. Yo soy la pequeña y después de tener 6 hijas no se le ocurría ningún nombre apropiado para mi. El resto de mis hermanas llevan los nombres de mis abuelas, de las tías de mis padres... pero cuando yo estaba llegando, no les quedaban parientes para (ni ideas) para ponerme nombre. Tampoco quiso buscarlo en la Biblia, pues aunque era creyente y practicante, los relatos del Santo Libro solían ponerle los pelos de punta.

Así pues, llegó el día del parto sin saber aún cómo llamaría al niño en el caso de que fuera otra niña. Y además, llegó con tal mala suerte que hallábase sola en la casa, sin más acompañamiento que un perro viejo y rabioso, que no hacía otra cosa durante el día y parte de la noche, que ladrar y rascarse las pulgas. A la pobre mujer, le vinieron los dolores mientras desplumaba una gallina y sus gritos de dolor, se confundieron con los del animal, por lo que nadie pudo oírla. Como pudo, salió a la calle, que además estaba vacía, porque era miércoles de ceniza y todo el pueblo había acudido a misa. Cuentan que cuando llegó a la puerta de la iglesia, el cura despotricaba sobre los tiempos de desgracia que asolaban el pueblo, puesto que en ese momento había sequía y se perdieron varias cosechas. En el momento en el que mi madre entró a la iglesia, Don Eusebio, el párroco, decía:

- ¡Lo que necesitamos es un milagro! ¡Un milagro, por favor!

Mi madre gritó y calló al suelo todo lo larga y ancha que era. Los vecinos y el mismo Don Eusebio, se acercaron a socorrerla. El parto, que duró poco menos de una hora, se arregló en la puerta de la propia iglesia y justo cuando rompí a llorar, comenzó una lluvia que no cesó en 7 días y que arregló parte de la cosecha que estaba perdiéndose.

Por esa razón me llamaron Milagros, porque traje la lluvia cuando más falta hacía. Y desde entonces, ningún año ha dejado de llover en Miércoles de ceniza."

Angustias, conocía la leyenda de Milagros, pero nunca la creyó del todo. Aún así quedó encantada con su historia, le dió las gracias por visitarla y se durmió plácidamente soñando con la lluvia y las cosechas.

domingo, 6 de diciembre de 2009

incertidumbre

La incertidumbre siempre fue uno de los peores males. Cuando tienes una meta clara, cuando conoces el camino a seguir, cuando te hablan y sabes a qué se refieren, no importa que sea malo o bueno, no cabe duda de que tu destino está marcado. Si por el contrario estás perdido y el mañana sólo es un gran interrogante, vivir con un nudo en el estómago se convierte en un hábito desagradable al que cuesta acostumbrarse.
Sobre todo, si durante toda tu vida has tenido bien claro lo que ibas a hacer y de repente, se esfuma la claridad dejando un rastro de confusión que te paraliza y te vuelve algo inútil. Así que empiezas a dudar hasta de ti mismo, de tu valía y de tus necesidades. ¿Por qué seguir luchando por algo que no está claro? ¿Cómo tomar decisiones si no hay una base a la que aferrarse? Quizá el descanso sea oportuno. Un alto en el camino no es algo negativo... sólo es tomar un respiro.
Pero el mundo sigue girando, el tiempo corre en tu contra y sigues atontado, esperando algo que te indique hacia dónde debes seguir. Sin sueños ni deseos, ¿qué se puede hacer?
La cabeza vacía, la cama vacía.
Y sólo echarte de menos.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Cuéntame un cuento, anda.

Se llamaba Angustias, aunque su nombre no era indicativo de su carácter, ya que era una de las mujeres más vivaces y alegres que he conocido nunca. Eso sí, de vez en cuando padecía ciertos dolores de tripa que, en los casos más graves, provocaban una sonoras ventosidades que siempre serán recordadas por todos los vecinos del pueblo, aunque nunca nadie sabrá decir se se debían a la herencia nominal o a su gran afición por la coliflor y la fabada asturiana.
Angustias nunca odió su nombre. De pequeña, todos la llamaban cariñosamente "Angus" y más tarde, cuando conoció a su marido, acabó siendo "Gusi", pero sólo en los momentos de intimidad, cuando Manuel, que así se llamaba el caballero en cuestión, gustaba de mordisquearle los dedos de los pies, mientras repetía de una forma tierna e infantil, dicho apelativo. En las ocasiones importantes, solían llamarla Doña Angustias o Señora de Vidal, y en los ratos más tristes, su nombre simplemente sonaba como un suspiro.
Siendo bien pequeñita, ya gustaba de leer cualquier palabra que le pusieran delante. Su pasión era tal, que sonreía al ver desde el cartel de una calle a las esquelas del periódico, afición que mantuvo hasta el momento de su muerte, quién sabe si por amor a la lectura, por el miedo o por nostalgia. Y es precisamente de ese momento, del que yo les vengo a hablar.
Cuando Angustias ya estaba mayor, sufrió un golpe de calor que la dejó inconsciente, lo que provocó una caída histórica en la fuente de nuestro pueblo. Todos los vecinos se enteraron por lo que, entre preocupados y deseosos de saber, fueron visitando la casa de Angustias para comprobar su estado, y no exajero si digo que por su habitación pasaron tanto el pastor como el farmacéutico.
Pocos días después del incidente, el médico anunció que no había curación para tal impacto. Así pues, sólo quedaba esperar que la moribunda fuera abandonando la vida poco a poco. La noticia nos afectó a todos. Aunque yo sólo era una niña, le tenía mucho cariño a la mujer, pues siempre había sido amable conmigo y al final, en pueblos tan pequeños, casi todos son como parte de la familia. Por esta razón, día tras día, fueron todos los habitantes de Miraverde Alto, que así se llama mi pueblo, a despedirse de Angustias.
Cuando llegaban a su lecho, apenados, todos preguntaban lo mismo:
- Angustias, ¿puedo hacer algo por ti?
Y ella siempre respondía lo mismo:
- Cuéntame un cuento, anda.

Y así es como empieza mi historia.




jueves, 16 de julio de 2009

Verano al Sol


Me apetece soledad, paseos, fotos, discos bonitos, playa, noche.
Me apetece gente, risas, compartir, evadirme, olvidarme, relajarme.
Me apetece volver con más ganas, con más ideas, sabiendo que esto es lo que quiero.
Me apetece andar descalza, levantarme tarde, que Neo me despierte.
Me apetece perderme para encontrarme.
Me apetecería aclarme, aclararnos. Abrazos y suerte.

Y me pongo nerviosa de todo.
Verano al sol.

martes, 16 de junio de 2009

Asfalto mojado

Llovió todo el día y a pesar de eso, sigue haciendo un calor de muerte. Pensé que refrescaría y que podríamos disfrutar un poco más de la primavera, pero el verano amenaza con sus rayos y sus vendavales desérticos. Olas de calor.
A veces me da igual. Me da igual ir o venir, que me echen, que me griten, que me sonrían... aunque últimamente tengo una pequeña esperanza.
Normalmente las pequeñas esperanzas esconden detrás grandes miedos, o quizás se esconden tras ellos, aún no lo sé muy bien. El caso es que, a menudo vuelve el nudo en el estómago y no consigo distinguir el sentimiento que lo causa, pero sea lo que sea está bien, porque indica que estoy viva y eso no siempre está claro.
Hay días grises, como hoy, en los que todos los rostros están apagados y todas las palabras suenan huecas. En los que el deseo y el instinto permanecen en un duermevela que quizá termine al llegar la noche o quizá continúe hasta el día siguiente. Si sale el sol, probablemente despierten, si no...
Y entonces sólo pienso: grítame fuerte, abrázame fuerte. Sólo pienso fuerte. Pero hablo bajito y nadie me suele oír. Todo esto me pasa porque tengo ganas de escribir, tengo ganas de ver-te, de beber-te y de morder-te, aunque no entienda muy bien a mis ganas. Eso funciona solo. Como el respirar.
Y respiro profundo el olor a asfalto mojado, que con este bochorno no sienta igual de bien como cuando el frío hace temblar todo el cuerpo. Sin embargo se agradece la lluvia, los bajos de los pantalones mojados, los paraguas rotos y la música triste que al caminar, se desliza por el asfalto nota tras nota tras baldosa tras nada.

lunes, 15 de junio de 2009

10x15


Además del formato más utilizado a la hora de revelar nuestros carretes, 10x15 es un fanzine fotográfico relativamente reciente, si no me equivoco, más o menos lleva en activo desde febrero.
Sus creadores lo consideran un antídoto contra el aburrimiento. A mi, me parece de un gusto exquisito y con un gran interés para los aficionados a la foto, donde descubrir nuevos talentos y diferentes posibilidades de la cámara, ya que participa gente diversa de todo el mundo (desde Madrid a Nueva Zelanda).
Se actualiza mensualmente y cada edición tiene una temática diferente. Este mes, toca piscina... ya estoy deseando ver con qué nos sorprenden el mes que viene "I (L) Bambini". 
Muy recomendable.